...Es costosísimo entonces confiar a priori en nuestros negociadores, por más expertos que resulten...
.....
Es costosísimo entonces confiar a priori en nuestros negociadores, por más expertos que resulten, si un diplomático laureado y una pléyade de héroes militares permitieron recién al poder político regalar un territorio por el cual los unos habían trabajado y los otros caído. Tampoco cabe descalificarlos por antecedentes ajenos, pero resulta necesario e inevitable pasarles la factura de la historia para recordar su saldo en rojo.
Es inescapable negociar el TLC. Pero para optimizar sus beneficios y minimizar sus riesgos, no corresponde ocultar los peligros, desconocer las quiebras, ignorar el desempleo, desdeñar la aculturación, menospreciar la depredación ambiental, ni ocultar la usurpación intelectual que en muchos casos -inevitablemente también- traerá su firma. Preparen la balanza. Y empiecen a poner cada cosa en su lugar.
El negociador principal ha dicho que si al final el Tratado resulta perjudicial para el Ecuador no lo firmaríamos. ¡Bullshit! Así, con ese término gringo. Mentira, es la palabra más tenue en castellano. Eso sería admitir que son un fracaso como negociadores y el TLC conlleva mayores desventajas que oportunidades, por lo cual ni siquiera debíamos haberlo considerado, o a lo menos, postergar su celebración. Ninguna de las dos opciones las van a reconocer.
......
Tomado del artículo ¡Nunca negociarion bien! de Carlos Vera Rodríguez, publicado en Diario El Comercio de Julio 8/04
0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home